Cosmos Ciencia

Del laboratorio a la pantalla

En el máster de Periodismo de Viajes se ha hablado en varias ocasiones de Charles Darwin y de como sus viajes, tanto físicos como racionales, influyeron en sus investigaciones y en la formulación de su teoría de la evolución. Para ilustrar algunos de los pasajes de la vida de Darwin, el profesor Jordi Serrallonga nos recomendó la película Creation, un bello biopic del científico que cuenta el proceso de producción de su obra más importante, El origen de las especies (1859).

Como esta, existen otras películas que tienen como protagonistas a científicos reales, que tuvieron repercusión en la sociedad en general, pero que realizaron un notable trabajo de investigación, cada uno de ellos en su campo. Aunque el género del biopic ha sido desde siempre muy explotado en el cine, son muy pocos los que apuestan por contar la vida de científicos, a pesar de que muchos de ellos llevan a cuestas historias impresionantes. Os animamos a que os adentréis, de la mano de estas películas biográficas, a conocer a cuatro grandes científicos y a descubrir su parte humana, que muchas veces ha quedado enmascarada por su trabajo.

  • La duda de Darwin: Creation (Jon Amiel, 2009)

Este film inglés producido por la BBC pasó desapercibido en su momento, a pesar de su calidad, su belleza y la fidelidad con la que reproduce la vida de Charles Darwin, y de tener como protagonista a un gran Paul Bettany en el papel protagonista. La película se centra en el momento en que Darwin se decidió a publicar su libro El origen de las especies y las circunstancias que rodearon este momento clave en su vida y en el mundo de la ciencia.

La parte científica está muy bien representada en el film – la larga investigación sobre los percebes o el encuentro con la orangután Jenny –, pero el verdadero núcleo de la historia es el gran conflicto moral entre ciencia y religión que frenó su impulso de publicar sus teorías durante muchos años; un conflicto que no sólo existía en su interior, sino que aparece personificado en su esposa Emma (Jennifer Connelly), profundamente religiosa. De ritmo pausado y a la vez muy emocional, el film presenta a un Darwin entrañable y familiar, a veces débil, a veces enloquecido, y con un miedo atroz a sus propios pensamientos. La película hace florecer al hombre que se escondía detrás del científico, haciéndolo brillar en las escenas más tiernas y oscurecerse en las más duras.

  • Gorilas en la niebla: Gorillas in the Mist (Michael Apted, 1988)

Basada en el libro homónimo publicado en 1983, esta película cuenta la vida de Dian Fossey, zoóloga estadounidense conocida por su trabajo científico y conservacionista con los gorilas de las montañas Virunga (en Ruanda y la República Democrática del Congo).

De carácter realista y a ratos muy cercano al documental, el film ofrece un acurado retrato de Fossey y su dedicación total a su trabajo en Karisoke, el lugar donde vivió y estudió a los gorilas de montaña durante veintidós años de su vida. Sigourney Weaver hace una magistral interpretación de esta obstinada y apasionada mujer que logró establecer fuertes vínculos con los animales que estudiaba y protegía, vínculos que la película transmite muy bien. Además, la película explica también de manera precisa y fiel el carácter reivindicativo que el trabajo de Fossey fue adquiriendo y su lucha contra la caza furtiva de los gorilas en la zona, un problema que acarreaba una crisis social, económica y política de difícil solución. La película plantea el punto de vista de Fossey, que llegó a obsesionarse con la conservación de los gorilas, pero también la visión opuesta, esto es, la controversia de su trabajo y las críticas que recibió por olvidarse del drama humano que se vivía en la zona y que impedía al gobierno destinar sus recursos a la conservación de estos animales.

  • El jardinero de Dios: The Gardener of God (Liana Marabini, 2009)

Discreta y un tanto difícil de encontrar, esta coproducción entre Austria, Italia y Reino Unido cuenta la historia de Gregor Mendel, un monje austríaco apasionado de la botánica que realizó exhaustivos experimentos con plantas de guisantes a partir de los cuales formuló lo que hoy se conoce como las Leyes de Mendel, que dieron origen a la herencia genética y que completan la teoría de la evolución de Wallace y Darwin – de quien, aunque fueron contemporáneos, nunca llegó a conocer el trabajo –.

Aunque es un film correcto e interesante por ser el único que habla de Mendel y sus experimentos, carece de la chispa necesaria para atrapar del todo al espectador. Contenida, lenta y de aspecto austero, la película sigue la vida del científico a lo largo de muchos años; habla de sus descubrimientos, pero también de su vida religiosa y su relación con la aristocracia de la época, que lo tenía en gran consideración. A diferencia de Darwin, el gran problema de Mendel no fue la repercusión que sus hallazgos pudieran tener en la sociedad, sino que no tuvieron ningún tipo de trascendencia; fueron totalmente ignorados hasta principios del siglo XX, cuando finalmente se les dio la importancia que merecían.

  • La teoría del todo: The Theory of Everything (James Marsh, 2014)

Nominada al Oscar a la mejor película en 2015, cuenta la historia del físico teórico, astrofísico, cosmólogo y divulgador científico Stephen Hawking, conocido mundialmente por las teorías que formuló sobre el espacio y el tiempo, en el marco de la relatividad general, y por su predicción de que los agujeros negros emitirían radiación. También es tristemente conocido por la enfermedad que padece, que le obliga a estar postrado en una silla de ruedas y a comunicarse con un sintetizador de voz.

La película está basada en las memorias de su ex mujer, Jane Hawking, publicadas bajo el título Travelling to Infinity: My Life with Stephen (2008). En esta ocasión, la película se centra sobretodo en la historia personal de Hawking en detrimento de la parte científica, que aunque está presente, se ve apartada del foco de atención; una elección que no hace justicia al Hawking científico, pero que nos lleva a una bonita historia de amor y superación. Es un relato dulce y conmovedor que, acompañado con una impresionante banda sonora, se hace bastante agradable de ver. Sin embargo, hay que decir que el film se salva de caer en el melodrama excesivo sólo gracias a sus brillantes actuaciones, tanto de Eddie Redmayne en el papel de Stephen Hawking como de Felicity Jones en el papel de su primera mujer, Jane Hawking.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*