La sala roja -dedicada al sadomasoquismo y otros fetiches-

La noche de los tabúes

Sexo, enfermedad, muerte; tres conceptos relacionados por lo que representan en occidente: un tabú. Aunque no siempre correlacionados, estos temas generan en el ser humano un interés que raya en la morbosidad. En este sentido, algunos museos se han convertido en espacios alternativos para entender estos conceptos y acercarlos a la gente de manera amena.

El 21 de mayo se celebró en Barcelona la 12ª edición de la Noche de los Museos. Durante la noche —de 19.00h a 01.00h— casi cien museos de la Ciudad Condal permanecieron abiertos y con entrada gratuita para el deleite de los curiosos; un total de seis rutas se propusieron para recorrer la ciudad. Además, los espacios culturales y las calles cercanas se convirtieron en un hervidero de actividades, talleres y espectáculos. En este evento estuvieron presentes desde los grandes y habituales: MACBA, Museo Picasso…hasta nuevas incorporaciones o pequeños desconocidos como el Museo del Diseño o el de la Magia.

Curiosamente hay tres espacios que, existiendo desde hace años y hallándose en emplazamientos idílicos, han pasado inadvertidos para la multitud de visitantes que recibe cada año Barcelona; puede que sus nombres, o el tema tabú del que parecen tratar, genere aprensión incluso en los visitantes locales.

El hospital modernista de Domenech

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Fachada del edificio principal

A unos pasos de la Sagrada Família y en uno de los barrios con más encanto de la Ciudad Condal, el Eixample izquierdo, encontramos el Recinto Modernista del Hospital de Sant Pau. Construido por Domenech i Muntaner a principios del siglo pasado, acoge una “ciudad dentro de una ciudad” y es que nadie averiguaría a simple vista el arte que pueden albergar unos funcionales muros de hospital.

Jardín de lavanda frente a uno de los edificios visitables
Jardín de lavanda frente a uno de los edificios visitables

Originariamente fue creado para dar cabida a enfermos y para que sanaran dentro de las condiciones más óptimas posibles. Los pabellones del recinto poseen paredes en colores pastel verdes y rosas, con motivos que evocan a la naturaleza.  Situándonos dentro del contexto del modernismo de la época, el ambiente está pensado para dotar de tranquilidad al enfermo y alientarlo a mejorar su predisposición a curarse. En los alrededores de dichos edificios, los jardines están llenos de plantas medicinales, lavanda y naranjos que dejan un aroma en el ambiente más propiamente entendido del paraíso que de sanatorio como tal.

 

Detalle de la cúpula de uno de l
Detalle de la cúpula de uno de los edificios

Hoy en día, el recinto del antiguo hospital se ha convertido en un centro de cultura y arte en Barcelona; en él se ofrecen rutas guiadas, exposiciones itinerantes y el alquiler de salas de reuniones en un entorno sin igual. El espacio está entendido como un pequeño respiro al visitante entre el asfalto y los altos edificios de la ciudad. Además, se puede comprender como existe plena consonancia entre los edificios modernistas diseñados para la ocasión y la manera de concebir la enfermedad en aquel momento. Aun siendo considerada tabú en nuestros días, ya que inconscientemente enfermedad es sinónimo de dolor, sufrimiento e incluso de muerte, vemos cómo el cambio de mentalidad de la época, reflejado a través del modernismo, otorga un nuevo sentido al concepto de sanación.

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Sexo, postales, reyes y pin-ups

Exhibición temporal olfativa -La família erótica-
Exhibición temporal olfativa -La família erótica-

Paseando por Las Ramblas se ve a una chica joven y guapa saludando desde un balcón; es la viva imagen de Marilyn Monroe, que coquetea con los viandantes invitándolos a subir a verla. Mediante una estrecha escalera se accede al Museo de la Erótica, que se autodefine como “el museo más excitante de Barcelona”, y no es para menos. Desde su Jardín Erótico, donde el hedonismo se mezcla con la naturaleza, hasta la videocolección erótica del Rey Alfonso XIII, este museo trata de acercar la historia de la seducción, la erótica y el sexo a los visitantes con humor y buen gusto.

La sala roja -dedicada al sadomasoquismo y otros fetiches-
La sala roja -dedicada al sadomasoquismo y otros fetiches-

El museo se compone de un total de 14 colecciones y una exhibición temporal, que en conjunto aglutinan más de 800 piezas. En la sala de “Antiguas civilizaciones” se encuentra, entre mosaicos y esculturas romanas, el balcón donde Marilyn se asoma a saludar; entre sus competencias también destaca el de hacer de guía del museo para las despedidas de soltero/a, que siempre cuentan con un juego al final.

Despedida de soltera en la sala de récords sexuales
Despedida de soltera en la sala de récords sexuales

Cada sala posee un enfoque distinto que hace de la visita al museo un placer distendido: la sensibilidad del “Erotismo oriental”, los trazos de los grandes genios de la pintura, la gracia de las primeras postales con imágenes pornográficas, la intensidad del sadomasoquismo… llegando por último al espacio dedicado a los “Records sexuales”, donde se apuesta por la interacción de los visitantes con los objetos propuestos, y que funciona como antesala del pequeño sex shop que posee el museo a modo de tienda de souvenirs.

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Genio y figura

A un costado de la entrada del Cementerio de Montjuïc se encuentra un pequeño museo que alberga la Colección de Carrozas Fúnebres de Barcelona, y se trata del único lugar en el mundo que exhibe públicamente este tipo de objetos. Aún existe cierta reticencia en nuestra sociedad a hablar de la muerte, como si se tratara de un tema tabú del que nadie quiere saber, pero que concierne a todos y puede llegar a ser de gran interés.

Carroza fúnebre tirada por caballos
Carroza fúnebre tirada por caballos

Esta colección fue creada en 1970 por Cristóbal Torra Casals, gerente del Servicio Municipal de Pompas Fúnebres en ese momento. Entre carrozas, coches de acompañamiento y vehículos motorizados hay un total de diecinueve piezas originales; que junto con la exhibición de algunas fotografías y trajes utilizados en rituales funerarios, dan cuenta de cómo eran los cortejos fúnebres durante el final del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX en la ciudad. Algunas de las piezas fueron traídas de Madrid y de lugares cercanos como Sabadell, de ahí que conserven como marca de propiedad el escudo de la municipalidad a la que pertenecen.

Lujosa carroza de colores claros especialmente pensada para niños y doncellas
Lujosa carroza de colores claros especialmente pensada para niños y doncellas

El lugar es sobrio e invita al silencio, tal como lo ameritan las ceremonias de las que han sido testigos los elementos que componen este museo. Cada carroza fúnebre evoca una época, una temporada —en cuaresma se usaba una que tuviera elementos morados—, una condición social —las hay sencillas y lujosas— y una forma particular de ver la muerte. Símbolos como el crismón, el fuego que se extingue, el búho que augura malos presagios y el reloj de arena que metafóricamente alude a la locución latina tempus fugit (el tiempo vuela) hablan del significado de la muerte. Evidentemente, la tradición se ha ido transformado y con ella han evolucionado los elementos que la integran; los coches motorizados son la muestra más palpable de esto. Este museo poco a poco está tomando fuerza y, aunque solo abre los fines de semana, es un intento de acercar este tema a los visitantes desde el respeto, el arte y la historia, dejando a un lado la morbosidad y la imagen negativa y sombría que se tiene de la muerte.

La Noche de los Museos representa una gran ayuda en este propósito, pues la sed de cultura de los habitantes y los turistas —que acuden año tras año a la cita— le da vida a los museos que trabajan para que los tabúes dejen de serlo, y simplemente se les considere una parte más de la cultura. Esta noche los museos se abren al público gratuitamente y Barcelona abre sus puertas a la cultura sin reparos.

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Texto y fotografías por Anna Barrera, Marta López y María Paula Méndez

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