Foto 5. Castillo San Felipe (María Paula Méndez)

Nueve encantos de La Heroica

La heroica, llamada así por sobrevivir a los ataques de los españoles en la época colonial, es una ciudad en pleno corazón de la costa caribe colombiana. Fue la segunda ciudad del país en declarar su independencia en 1811 y debe su nombre de pila Cartagena de Indiasa una supuesta similitud con su homónima en España. Como colombiana amante de este lugar os invito a descubrirla a través de sus nueve encantos particulares:

  1. La comida. Por su cercanía al mar, los platos típicos son el pescado y los mariscos. El Kiosko de Bony es un lugar para degustar un delicioso pescado acompañado de arroz con coco, patacón y ensalada. Sin embargo, lo llamativo de este lugar es su dueño y su historia. Bonifacio Ávila, boxeador profesional colombiano, se retiró en 1971 y decidió dedicarse al mundo de la gastronomía, creando este restaurante que tal como lo indica su fachada “es una herencia del boxeo”. Cuando uno entra, lo primero que sorprende es la decoración del lugar, pues está lleno de recortes de revistas y periódicos donde se habla del camino profesional de Ávila. El fin de semana suele ser común encontrarse con “el Bony” y conversar con él mientras se come una buena posta de mojarra.
Foto 1. Kiosko El Bony (Ed, CC BY-NC-SA 2.0)
Kiosko El Bony / NC-SA 2.0

Para los amantes de los mariscos, hay un lugar donde dicen preparar los mejores ceviches de la ciudad, se llama Cevichería internacional Yireth. Hace unos años este lugar no era muy conocido, pero gracias a su cercanía al aeropuerto Rafael Nuñez, los pilotos y azafatas de distintas aerolíneas nacionales empezaron a frecuentarlo mientras hacían tránsito en la ciudad. Hoy en día, no sabemos si serán los mejores, pero sí que los tripulantes de las aerolíneas internacionales los esperan en su menú de recibimiento a la ciudad.

2. Las playas. El mar de Cartagena, aunque no tiene aguas cristalinas, está lleno de olas que se prestan a jugar e invitan a practicar multitud de deportes; suele escucharse gritar a algunos “de espalda, de espalda” para mitigar el impacto de las olas en el cuerpo. Aunque hay islas cercanas con playas preciosas, aquí nos dedicaremos a hablar de las playas de la ciudad. Bocagrande es la zona más conocida de playa en la ciudad y por esto turistas y nativos la frecuentan; sin embargo no es posible estar tranquilo allí, pues los vendedores ambulantes hostigan a la gente constantemente. Para quienes quieren conocer el ambiente característico de playa de la ciudad, este es el lugar indicado. Para aquellos que tienen como objetivo descansar y desconectar del mundo, la playa de Manzanillo tiene a su favor la limpieza y la tranquilidad, además de estar alejada del epicentro turístico.

3. La fiesta. En la ciudad hay muchos lugares para ir de rumba y adentrarse en el ambiente caribeño. Donde Fidel es el sitio obligado para pasar a por una cerveza, ver bailar salsa y por qué no atreverse también a “azotar baldosa” –expresión colombiana que significa bailar hasta quedarnos sin aliento–. Allí se mezclan nativos con turistas y el baile es la excusa para conocer la idiosincrasia de la ciudad. Está ubicado en la ciudad amurallada, entre la Plaza de la Aduana y la Plaza de los coches y al ser un espacio tan pequeño, la gente termina bailando fuera y contagiando con su alegría a los que van caminando por ahí.

Donde Fidel_Cartagena
Bar Donde Fidel / Cartagena.tips

Si lo que se quiere es ir a un bar y bailar salsa, Quiebracanto ofrece un buen ambiente a precios asequibles. Cuando hay eventos de gran magnitud en la ciudad, como por ejemplo el Hay Festival o el Festival Internacional de Música, los invitados que quieren alejarse de la comodidad de los eventos oficiales, acuden a este lugar. Así puedes descubrirte compartiendo una noche de baile y diversión con personalidades del mundo de la música y de la literatura sin haberlo planeado.

4. La vida nocturna. No a todos les gusta el baile y por eso hay otro tipo de planes para quienes prefieren una noche tranquila en la ciudad. La Plaza de la Trinidad es uno de los puntos de encuentro de los jóvenes cartageneros los fines de semana. Allí se suelen ver grupos de amigos que conversan mientras comen una hamburguesa o un perro caliente. Algunos aprovechan la multitud de gente que circula por esta Plaza para mostrar al público su arte, bien sea que cantar, bailar o contar historias.

Foto 3. Plaza de la Trinidad (María Angélica Mosquera)
Plaza de la Trinidad / María Angélica Mosquera

Otro plan para disfrutar la noche cartagenera es caminar por el tradicional barrio de Getsemaní y dejarse impactar por su arquitectura, llena de colores y jardines pintorescos. Pasear y encontrarse sentados en las puertas de las casas a algunos de los habitantes más longevos de la zona, hablar con ellos y conocer sus historias, es una experiencia impagable. El barrio ha empezado está en auge por su cercanía a la ciudad antigua, aunque su reciente restauración ha generado posiciones encontradas entre los ciudadanos: hay quienes piensan que fue un acierto; otros, que le quitaron la esencia al lugar.

Foto 4. Barrio de Getsemaní (María Angélica Plata)
Barrio de Getsemaní / María Angélica Plata

5. La historia. Cartagena en la época colonial fue un punto estratégico para el paso de los españoles hacia distintas poblaciones de América. Los nativos construyeron el Castillo San Felipe para resguardarse de los enemigos y no permitir que siguieran saqueando sus riquezas. Este lugar te hace retroceder en el tiempo y permite conocer parte de la historia de la ciudad y del país. La conquista fue un hecho que marcó la forma de vida de los americanos en todo el continente. Sin embargo, el castillo no es el único lugar que puede contar esta historia. El cementerio Santa Cruz de Manga –declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO– llama la atención por su imponente belleza y arquitectura. Recorrer las tumbas de quienes yacen allí ayudará a conocer parte de la historia de la ciudad.

Foto 5. Castillo San Felipe (María Paula Méndez)
Castillo San Felipe / María Paula Méndez

6. La ciudad antigua. Si hay algo más que conocido de Cartagena es su contraste entre la ciudad moderna, escenificada por la zona de Bocagrande, y la ciudad antigua, una pequeña urbe rodeada por una muralla de once metros que deja al descubierto los vestigios de una época pasada. Esta ciudad mágica y atractiva a los ojos de cualquier espectador se conoce dejándose guiar por sus calles, perdiéndose y encontrándose. Llama la atención un punto cercano a la Plaza Fernández Madrid, donde confluyen tres esquinas (por lo general confluyen dos o cuatro esquinas en una intersección de calles). Gracias a este inusual suceso topográfico, el licor más famoso de la ciudad recibe el nombre de ron tres esquinas.

Foto 6. Ciudad antigua, Cartagena de Indias (María Paula Méndez)
Ciudad antigua / María Paula Méndez

Si un sábado por la tarde no hay un plan decidido para hacer, pasear por las iglesias de la ciudad amurallada puede ser una buena opción. Ese día muchas parejas se dan el sí, a la misma hora, en diferente iglesia y con decoraciones que van desde lo más sobrio hasta lo más pomposo y extravagante que uno pueda imaginar. Cada hora, cada iglesia se transforma para acoger a los nuevos enamorados. Es necesario reservar el espacio religioso con al menos un año de anticipación por la alta demanda. Todas sueñan con una boda que tenga como testigo el mar y la muralla. No importa si hay poco o mucho dinero, la ciudad no discrimina y sirve de escenario a cualquier ocasión que lo amerite.

Foto 7. Iglesia San Pedro Claver (Baiji, CC-BY-3.0)
Iglesia San Pedro Claver / Baiji

7. Las vistas. Un simple paseo en coche o una caminata alrededor de la bahía permiten admirar la belleza natural de este rincón del mundo. Sin embargo, decidirse por subir hasta el cerro de la Popa es una de las mejores opciones, pues desde allí se consigue una vista panorámica de toda la ciudad. Además, el cerro es sede de una iglesia y del convento construido entre 1609 y 1611 para la Orden de los Agustinos Recoletos. Hasta hace algunos años no era muy fácil para el turista llegar hasta el pico de esta montaña debido a la inseguridad. Sin embargo, hoy en día la mayoría de recorridos incluyen la visita a este lugar. Aún sigue siendo poco recomendable ir solo hasta este lugar por temas económicos, pues los taxistas, queriendo aprovecharse de la inocencia de la gente, cobran excesivas sumas de dinero por este paseo.

Igualmente, las terrazas de restaurantes ubicados en pisos altos en diferentes puntos de la ciudad o las habitaciones con grandes ventanales en hoteles constituyen una oportunidad para apreciar los paisajes que, desde distintos ángulos, ofrece la Heroica.  

8. La sincronía. Cartagena es conocida porque el día que festeja su fiesta de la independencia 11 de noviembre también corona a la mujer más bella de Colombia. El reinado es parte constitutiva de su sociedad, tanto es así que en el centro de la ciudad hay un espacio dedicado a las mujeres que año tras año han ganado el certamen. Llaman la atención varios detalles de este fenómeno: El primero, es que ese supuesto homenaje a las más bellas está en el piso -sus fotos han sido puestas cronológicamente en la acera de una plaza muy conocida de la ciudad-, parece contener el mensaje implícito de que la belleza puede ser importante pero también pisoteada. El segundo, es el entorno: la plaza donde se ubica esta pasarela es la de Simón Bolívar, el libertador, un hombre que lo dio todo para lograr la independencia de las distintas naciones de América colonizadas por españoles. Y el tercero es que, en el otro costado de la plaza se encuentra el museo de la inquisición donde aún se pueden encontrar huellas de una época difícil y donde la memoria está llamada a mantener la historia. Esta sincronía es lo que caracteriza a la ciudad; en un mismo espacio conviven historias de distintas épocas, unas más prósperas que otras.

Foto 8.Portal de las reinas, Cartagena de Indias (María Angélica Plata)
Portal de las reinas / María Angélica Plata

9. La gente. Los cartageneros son personas muy amables que se toman la vida con tranquilidad, y siempre tienen una sonrisa para todo aquel que los visita. Les encanta el baile y la fiesta, por eso, algunos han encontrado en esto su forma de ganarse la vida. A algunos es común verlos en algunas plazas de la ciudad antigua bailando el mapalé –una de las danzas típicas de la región–. Las mujeres van vestidas con faldas cortas con flequillos que adornan sus movimientos de caderas y descalzas y con un turbante de colores en la cabeza. Los hombres van con pantalón blanco que llega hasta los talones y sin camisa. Cuando terminan, pasan por cada uno de los espectadores pidiendo una colaboración para poder mantener la tradición. También suelen hacer fiestas de barrio con vecinos y amigos hasta la madrugada; su filosofía de vida es disfrutar el momento.

Foto 9. Cartageneros bailando mapalé (Luz Adriana Villa)
Cartageneros bailando mapalé / Luz Adriana Villa

Caminando por las calles de la ciudad vale la pena detenerse a hablar con ellos, bien sea con la palenquera –aquella mujer que lleva en su cabeza un plato lleno de frutas– o con el hombre que arrastra una carretilla y vende agua de coco. Tienen muchas historias que contar y siempre serán los mejores guías para conocer los rincones escondidos de este lugar. No estaría de más charlar con el que vende la lotería en una esquina o con el cochero, que sabe más historia que cualquier libro escrito para dar a conocer la cultura cartagenera. ¡Atrévete a venir, atrévete a hablar!

 

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