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Con la nariz atenta: aromas de Barcelona

El olfato es el sentido que mejor nos hace revivir experiencias, porque tiene capacidades que van más allá de la detección de olores. Algo tan simple como un aroma nos puede transportar en el tiempo para recordar a una persona, un lugar o una situación. ¿Quién no recuerda el olor del ser amado o el olor a arena de algunas vacaciones en la playa? Pero no sólo se ama a las personas, pueden amarse lugares también.

En esta ocasión, nos valdremos del olfato para guardar en nuestra mente y corazón cinco de los barrios más conocidos de Barcelona. Para detectar aquellos olores y aromas pusimos a trabajar nuestros epitelios olfatorios junto con los de diez personas más que pasaban por ahí y que se atrevieron a darnos su opinión. 

Barceloneta

Barceloneta / Svetlana Stolyarova

Olor a sal, a yodo, a algas marinas, a humedad, a arena, a mar, a coco proveniente del bronceador solar de los turistas, a sudor, a musgo, incluso olor a pescado. Sin otra preferencia que no sea la de su ubicación (en el distrito de Port Vell), comenzamos por la Barceloneta, el barrio marinero de forma triangular que quizá sea el más popular de la ciudad con calles estrechas, restaurantes de todo tipo, edificios antiguos y ambientes tranquilos y familiares. Comprende las playas de La Barceloneta, Somorrostro, Sant Sebastià y Sant Miquel. Cerca de la playa, se puede percibir inmediatamente una brisa que huele a tranquilidad. Si te concentras, podrás oler una tenue esencia de anchoas, fideos y jamón. Para que descubras el encanto de este barrio, es recomendable que te pierdas entre sus calles, y quizás así, llegarás al Museo de Historia de Cataluña, a la Torre del Reloj, al acuario (el más grande de Europa) o a algún restaurante para degustar mariscos frescos.

Gotico

Barrio Gótico / Svetlana Stolyarova

Cuero, plástico, cerveza, vino, disolvente, azúcar y vainilla. Pasamos al siguiente barrio: El Gótico es el corazón de Barcelona, es una mezcla de ciudadanos y  turistas, de panaderías y de cervecerías, de clubes y de marihuana, de supermercados paquistaníes y de tiendas de ropa de segunda mano. Tan diverso que parecería imposible determinar unos pocos olores para todo el barrio. La calle Escudellers huele a marihuana; la plaza Real, a música y baile, puesto que se encuentra aquí el famoso Jamboree Jazz Club donde se hacen cada día dos sesiones de conciertos de música negra; Vía Layetana, siendo una de las calles más anchas del Barrio Gótico, huele a gasolina, neumáticos y aceite proveniente de los coches, pero también a  la brisa que llega del mar, y a libertad, ya que por esta calle pasan todas las principales manifestaciones de Barcelona. Cada rincón de este barrio huele a su manera; podrás olfatear , así, el olor a harina de las numerosas panaderías, el de pintura y de aguarrás de las tiendas de arte, la fragancia del café recién hecho, el hedor a humedad y a muchedumbre, y el perfume del sol y las vacaciones esperadas.

Raval_-_Carrer_de_l'HospitalEl Raval / Wikipedia Commons

Hola, Grüßgott, kaixo, hello, zdravei, hallo, tere, aloha… El próximo barrio elegido es el más multicultural de Barcelona, el rebelde Raval. Las calles de este barrio están dibujadas con trazos de diversidad, porque la mitad de los vecinos son inmigrantes. En poco más de un kilómetro cuadrado conviven personas de 30 países que hablan 10 lenguas diferentes y profesan 9 religiones. Tal vez no sea el más limpio o el más seguro, pero la personalidad propia de este vecindario es un atractivo para aquel visitante que busca cosas únicas como podrían ser diseños exclusivos o nuevos artistas. Además, en este lugar confluyen edificaciones históricas, como el mercado de la Boquería, junto con otras más modernas, como el museo de arte contemporáneo de Barcelona (MACBA). En la Rambla del Raval, donde se encuentra la escultura de un gran gato y restaurantes de comida representativa de diferentes países del mundo, tu nariz se despertará por aquellos aromas picantes y ácidos que la caracterizan; podrás notar olor a albahaca, a curry, a canela, a ajo, a chile y a limón, así como a clavo, a vinagre, a comino, a pimiento, a azahar, a nuez moscada y a frutos secos. Si eres creativo podrás crear tu propio plato usando sólo tu olfato. ¿Divertido, no?

Sant Gervasi

Sant Gervasi-Bonanova / Svetlana Stolyarova

El barrio Sant Gervasi-Bonanova se encuentra en la zona más prestigiosa de Barcelona, hecho que deja huella en el barrio y sus olores. Los edificios aquí son altos, con pisos espaciosos, los balcones son grandes y con vista hacia las fábricas. A pesar de su ámbito industrial, en este barrio hay muchos parques ─tales como el Turó Parc, Jardins de La Tamarita y los famosos Park Güell, montaña del Tibidabo y Bunkers del Carmel─, que dan a este lugar un olor a naturaleza  por los arbustos que florecen y por sus céspedes recién cortados. Aquí, tu nariz podrá disfrutar aromas frescos y ahumados como maderas, coníferas, roble, almendras, paja y, según algunas personas, tomates. Sí, tomates. Abordando los olores de Sant Gervasi de una manera metafórica, es posible distinguir el olor a lujo, puesto que este barrio se considera uno de los más adinerados. Puedes encontrar también un olor a vejez, ya que la mitad del barrio está compuesta por personas mayores que disfrutan de su tiempo en las terrazas veraniegas de las pequeñas cafeterías. Además es posible distinguir aquí un olor a patatas, pues en este barrio se ubica el bar Tomás, Carrer Major de Sarrià, 49, famoso por sus “patatas bravas”, las mejores de toda Barcelona.

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L’Eixample / Svetlana Stolyarova

Última parada. Si caminando por Barcelona hueles algo amargo, como café, plantas, tierra, chocolate, madera u óleo, seguramente es porque te encuentras en el barrio Dreta de l’Eixample. Este se caracteriza por una estructura urbanística pionera de líneas rectas, organizada por manzanas y cada una con un patio interno; aquí huele a nuevo,  ya que es la parte más reciente de la ciudad, reuniendo en ella arte y arquitectura. Entre sus calles se encuentran los monumentos más emblemáticos de la ciudad con la firma de Antoni Gaudí, como la Sagrada Familia, la Pedrera y Casa Batlló. En la actualidad, el Eixample es famoso porque es una zona residencial segura de clase alta, con muchas tiendas de diseñadores prestigiosos, una extensa cultura del café y una activa vida nocturna. Su calle principal es el Passeig de Gràcia, que ubicado en el corazón del barrio, lo divide en dos: el Eixample derecho y el Eixample izquierdo. Este es un lugar con edificios y casas estupendas, merece la pena fijarse en sus coronaciones, pues muchas de ellas están repletas de extraordinarias figuras, plantas y otros objetos. No te sorprendas si al pasar aparece la fragancia afrutada de algún perfume caro de diseñador.

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