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Nápoles de leyenda: la ciudad a través de sus mitos y supersticiones

Cuernos de la suerte, manuales oníricos y alquimia; esculturas misteriosas, prodigios y villas encantadas. Todos se mezclan y se esconden por los rincones de Nápoles y sus alrededores, impregnando sus calles, muros, colinas y aguas de una magia que ha sobrevivido al paso de los siglos. Una magia que aún hoy, cuando existen explicaciones científicas para casi todo, convive con una ciudad y unas gentes cada día más modernas, pero que todavía avivan la llama de la superstición en su corazón.

La Smorfia

En Nápoles, la loteríalotto─ es toda una institución, y está muy extendida entre los napolitanos. Por algo será que la capital de la región de Campania se considera la capital del juego desde 1682, cuando la lotería llegó a la ciudad.

Pero lo más destacable de este hecho no es sólo la pasión que los napolitanos sienten por el juego, sino la manera como apuestan a la lotería. Existe un método, recogido en un libro, llamado Smorfia. El nombre deriva de Morfeo, dios griego de los sueños, y es una especie de diccionario de los sueños que, una vez interpretados, se asocian con un número, con el que supuestamente la persona puede acertar los números de la lotto. Hay hasta 90 cifras asociadas a múltiples interpretaciones de los sueños, ya que además existen muchos matices ─no es lo mismo, por ejemplo, soñar con un caballo que soñar con un caballo blanco─.

Tablero de significados de la Smorfia / Vimeo
Tablero de significados de la Smorfia / Vimeo

Actualmente es un método muy utilizado para elegir los números a los que se jugará, y muchos dejan la interpretación de su sueños a los expertos, a quiénes les susurran sus sueños para que nadie más los oiga. En Porta Capuana está la administración de lotería conocida por ser la que más suerte da ─que vendría a ser el equivalente de La Bruixa d’Or de Sort, la administración de lotería líder en España─, y lleva más de 200 años siendo regentada por la misma familia.

Si os pica la curiosidad, sabed que existen páginas web que funcionan con el método de la Smorfia y asocian los sueños a números. Aunque tanto las administraciones como las páginas web advierten que el método no garantiza el éxito en el juego ─¡menos mal!─, podéis probar suerte en La Smorfia Napoletana, disponible en varios idiomas. No tenéis nada que perder.

El prodigio de San Genaro

San Genaro, el patrón de la ciudad de Nápoles, fue obispo de Benevento en el siglo III d.C. Según la tradición, fue perseguido y condenado a muerte por el emperador romano Diocleciano. Al no conseguir que renegara de su fe cristiana, fue arrojado a un horno, del que se dice que salió sin sufrir daño alguno; sobrevivió a varios intentos de ejecución hasta que sus perseguidores optaron por un método más definitivo, la decapitación. Tras estos acontecimientos, San Genaro fue martirizado y santificado tanto por la iglesia católica como por la ortodoxa.

El santo debe su fama a un hecho considerado “prodigio” ─que no milagro─ por la iglesia, que se obra cada 19 de septiembre, en el aniversario de su muerte: ese día se produce la licuefacción de su sangre.

El Papa sosteniendo el relicario de la sangre de San Genaro / AFP Photo - Alberto Pizzoli
El Papa sosteniendo el relicario de la sangre de San Genaro / AFP Photo – Alberto Pizzoli

La ceremonia consiste en que un sacerdote expone en un altar, frente a una urna que contiene la cabeza del santo, una ampolla que contiene su sangre solidificada. Los presentes empiezan a rezar y la sangre, que normalmente está sólida y de un color negruzco, se vuelve líquida y rojiza, y aumenta su volumen. Este fenómeno ocurre tres veces al año: el primer domingo de mayo, el 19 de septiembre y el 16 de diciembre. Lo habitual es que siempre se produzca; si no es así, se considera un mal augurio, y que sucederán grandes desastres.

Aunque es una superstición que sigue muy viva y presente en la vida napolitana, lo cierto es que existe ─naturalmente─ una explicación científica al respecto. El paso de sólido a líquido es un comportamiento habitual de los fluidos no newtonianos, esto es, aquellos cuya viscosidad varía según la temperatura y el esfuerzo al que se ven sometidos: en especial, de los materiales pseudoplásticos, entre los cuales se encuentra la sangre, que se comportan como sólidos cuando están en reposo y se vuelven fluidos cuando se someten a un esfuerzo.

Es curioso como a pesar de existir esta justificación para el fenómeno ─que, además, es bien conocida─ la licuefacción sigue siendo una de las ceremonias más sonadas en la ciudad, y sigue aplegando a miles de personas en una plaza tres veces al año. Lo más probable es que actualmente perviva por la tradición del ritual más que por el “prodigio” en sí, ya que es algo que define la identidad de los napolitanos y los mantiene unidos a su Iglesia y a su comunidad. En cualquier caso es, sin lugar a dudas, algo que hay que intentar no perderse si se viaja a la capital de Campania.

La Isla de la Gaiola

Esta isla, que en realidad son dos islotes conectados por un puente de roca, se encuentra en la provincia de Nápoles, en el parque sumergido de la Gaiola, frente a la costa de Posillipo. Su hermosura, su serenidad y la gran villa residencial que hay en uno de los islotes esconden una tenebrosa leyenda, que ha convertido la Isla de la Gaiola en un lugar a la vez aterrador y atractivo, espantoso para algunos y lleno de morbo para los más atrevidos. La mala fama de la isla comenzó con una tragedia que sucedió a principios del siglo XX.

La tragedia de Hans Braun y Elena Von Parish

El siguiente propietario de la villa fue Maurice Sandoz, dueño de una empresa farmacéutica, quién vivió en la isla hasta 1950. No corrió mejor suerte que sus anteriores propietarios, ya que terminó ingresado en un psiquiátrico donde se suicidó, convencido de que su empresa acabaría en bancarrota.

A principios de los 60 pasó a manos de Karl Paul Langheim, que quiso renovar la villa convirtiéndola en un lugar de fiestas y reuniones sociales; tampoco tuvo suerte, ya que eso le llevó a la ruina, cuando se descubrió su gusto por las bacanales con jóvenes napolitanos.

Más tarde la compró Giovanni Agnelli, magnate de Fiat, que le dio uso durante unos años en los que sufrió la muerte de varios familiares. Después de eso, la volvió a vender al multimillonario Paul Getty, cuyo hijo fue secuestrado en los 70 por la mafia calabresa, la ‘Ndrangheta, que le amputó la oreja al niño y a quién Getty tuvo que pagar un rescate millonario.

A finales de la misma década, la isla pasó a ser propiedad del empresario Gianpasquale Grappone, que terminó en la cárcel cubierto de deudas, por lo que tuvo que subastar la isla. Por si fuera poco, el mismo día de la subasta de la villa su esposa murió en un accidente de coche.

La última desgracia relacionada con la Isla de la Gaiola sucedió en 2009, cuando el empresario Francesco Ambrosio y su esposa fueron asesinados en su casa de Nápoles.

La villa de la Isla de la Gaiola / Wikipedia Commons
La villa de la Isla de la Gaiola / Wikipedia Commons

Sea cual sea el motivo por el cual los distintos propietarios han sufrido cada uno su destino fatal particular, lo que parece claro es que nadie es bienvenido en esta paradisíaca ─y demoníaca─ isla. Existen varias teorías que intentan dar una explicación a esta macabra cadena de tragedias. Una de ellas, por ejemplo, asemeja la isla al personaje de Robin Hood, ya que todas sus “víctimas” son personas de clase alta y adineradas. Otra defiende que la isla es un templo a la mismísima Afrodita, que castiga sin piedad a todo aquél que se atreve a perturbar la paz del lugar. Sea como sea, la isla está deshabitada desde hace tiempo, por lo que puede haya conseguido, de momento, su propósito. ¿Os atreveréis a visitarla?

El Cuerno Napolitano

Primer requisito: ser rojo, ya que es el color asociado a la buena suerte y al éxito. Segundo requisito: estar hecho a mano, para que las personas que lo elaboran le traspasen sus poderes. Tercer requisito: ser un regalo, para que la protección del amuleto funcione realmente. Estas son las tres condiciones que debe cumplir el corno napoletano, un abalorio muy propio de la ciudad de Nápoles que se utiliza para proteger del mal de ojo y atraer la buena suerte. Y si además es rígido, torcido y con la punta fina tuost, stuort e cu’a pont─, mucho mejor.

El cuerno napolitano / Cartomante Napoli
El cuerno napolitano / Cartomante Napoli

Esta tradición se remonta al año 3500 a.C., cuando las familias colgaban estos cuernos en las puertas de sus casas como símbolo de fertilidad. El uso de este cuerno se mantuvo a lo largo de los siglos y en la Edad Media se difundieron por todo Europa, convirtiéndose en un abalorio que los guerreros se llevaban habitualmente a las batallas.

Hoy en día siguen siendo un símbolo de la ciudad y se siguen vendiendo a miles en sus calles, aunque en la actualidad se asocian más a la lotería o al triunfo en los negocios que al mal de ojo. Aunque siguen existiendo tiendas donde los fabrican artesanalmente, cada vez abundan más los cuernos de plástico hechos en serie, fruto del turismo de masas.

La Capilla de Sansevero: el Cristo Velado y las “máquinas anatómicas”

Existe en Nápoles una misteriosa capilla cuyo origen está estrechamente relacionado con el Palacio de Sansevero, perteneciente a los Príncipes de Sangro. No se sabe con certeza el motivo de la construcción de la capilla de Sansevero, pero sí existe una leyenda al respecto.

El asesinato de Fabrizio Carafa

El misterio, no obstante, no termina aquí. En el interior de la capilla se pueden ver varias obras de arte que la decoran, y en el centro se encuentra una escultura muy famosa: el Cristo Velado de Giuseppe Sanmartino. Fue construida en el siglo XVIII y representa a Jesucristo tumbado, muerto y cubierto por un velo a través del cual puede apreciarse la expresión de su rostro. El acabado magistral del velo provocó que surgiera la creencia de que no estaba hecho de mármol, como el resto de la escultura, sino que era realmente un tejido que Raimondo di Sangro, séptimo príncipe de Sansevero, había hecho petrificar mediante la alquimia.

Capilla de Sansevero con el Cristo Velado en el centro / Qué aprenderemos hoy
Capilla de Sansevero con el Cristo Velado en el centro / Qué aprenderemos hoy

Pero esa no es la única brujería que se le atribuye al príncipe, conocido por realizar, supuestamente, experimentos con cuerpos de animales y seres humanos. En la capilla también hay expuestas unas figuras a las que se les llama “máquinas anatómicas”, que son cuerpos humanos correspondientes a un hombre y a una mujer, en los cuales se pueden apreciar órganos vitales y el sistema circulatorio. La leyenda dice que estas personas fueron objeto de un experimento de metalización; se les inyectó un metal que, una vez circulando por sus venas, los congeló. El hecho de que los propietarios de la capilla se negaran a dejar examinar estas “máquinas” ha contribuido a que esta creencia perdurara, ya que la naturaleza de los materiales que las formaban era desconocida. Cuando finalmente se pudieron examinar, se descubrió que en realidad las venas y arterias de las figuras fueron reproducidas con hilos de cera por el mismo Raimondo y un anatomista.

Voces de Alejandro González y Julio Arreaza

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